teletrabajo

El teletrabajo llega a los funcionarios.


Nueve trabajadores de la Diputación de Gipuzkoa participan en un programa piloto en el que durante seis meses trabajan parcialmente desde sus casas.


Desde hace unos meses Amagoia Lizaso e Iraide Arrese pueden dedicar mucho más tiempo a su vida personal, y para ello no han tenido ni que reducir su jornada laboral ni que dejar su empleo. Ambas son trabajadoras de la Diputación de Gipuzkoa y participan en una prueba piloto que ha impulsado el ente foral con el objetivo de favorecer la conciliación familiar de aquellas personas que tienen hijos pequeños o personas dependientes a su cargo.

La prueba comenzó en junio y se prolongará hasta el próximo mes de diciembre, con una duración de seis meses. En este periodo, los participantes trabajan tres días desde sus casas y dos en su puesto de trabajo habitual. Fueron los propios empleados quienes establecieron las condiciones en las que se desarrollaría esta prueba en consenso con la dirección foral, que una vez finalizado el periodo de prueba realizará una evaluación basada en las valoraciones tanto de los empleados como de sus responsables.

Amagoia vive en Andoain, tiene 38 años y hace seis que trabaja en la Diputación. Los días que realiza teletrabajo se levanta temprano, comprueba su mail y prepara el desayuno para sus dos hijas de 7 y 10 años, a las que después lleva al colegio. Un hecho que a las pequeñas les hace “una ilusión terrible”, porque su madre asegura que por su trabajo “nunca antes había podido acompañarles a la escuela”. Después vuelve a casa y se sienta frente al ordenador para cumplir con su trabajo. Su puesto, asegura, es uno de los más propicios para adaptarlo al teletrabajo. “Soy traductora, y nuestro rendimiento depende de entregar encargos, por lo que es muy fácil de cuantificar”, cuenta Amagoia. De hecho, el Gobierno Vasco utilizó a sus traductores en su propia prueba piloto “porque el tipo de trabajo que realizamos da pie a hacerlo desde casa”.

teletrabajoIraide tiene 38 años, vive en Barakaldo y trabaja como técnico en prevención de riesgos laborales en la Diputación desde hace dos años. El teletrabajo le ha permitido ahorrar mucho tiempo que ahora dedica a sus hijos y a su madre. “Perdía cuatro horas al día solo para llegar al trabajo, así que pasaba unas 12 horas fuera de casa”, cuenta. Ahora los lunes, miércoles y viernes se queda en Barakaldo, y además de trabajar desde casa aprovecha para visitar las sedes más cercanas a Bizkaia. “Tengo dos niños de 6 y 8 años, y para mí ha sido un cambio radical”, cuenta Iraide. Cuando comenzó con la prueba uno de ellos se rompió la tibia y el peroné, “así que me ha venido muy bien estar en casa para poder ir con él a las revisiones”. Además, uno de los tres días que realiza el teletrabajo va a casa de su madre y trabaja desde allí. “Vive sola y así le hago compañía. Hasta ha puesto wifi en casa para que pueda trabajar con el ordenador”, afirma.

Amagoia e Iraide no han sido las únicas en beneficiarse de su nueva situación laboral. La madre de la de Andoain iba todos los días a primera hora a su casa para poder llevar a sus hijas al colegio. “Ahora solo tiene que venir dos, y para ella también es un descanso, aunque viene encantada”, asegura Amagoia. Lo mismo le ocurre a Iraide con su suegra. “Venía a mi casa todos los días a las 6 de la mañana, que es cuando yo me voy para Donostia. Ahora solo viene martes y jueves”.

Estas mujeres son dos de las nueve personas (cinco mujeres y cuatro hombres) que están participando en esta prueba piloto, entre los que hay una veterinaria, dos gestores, un técnico en deportes o dos traductores.

«Que no acabe»

El objetivo de esta prueba es testar si el teletrabajo es una opción válida que favorece la conciliación familiar de los empleados de la Diputación sin bajar el rendimiento en sus puestos de trabajo.Para Iraide y Amagoia ha quedado demostrado que es así.

Está siendo una experiencia muy positiva, y además no estamos descuidando nuestros trabajos. La gente externa no se da cuenta de que trabajamos desde casa porque tenemos el teléfono de la oficina desviado al móvil, así que para ellos no cambia nada.

El proceso comenzó en enero, con una serie de reuniones con el personal para establecer las bases y las condiciones para participar en la prueba piloto, como tener hijos menores o personas dependientes a cargo y trabajar dos días presencialmente. De los 1.800 trabajadores de la Diputación tan solo 23 se presentaron como candidatos, una cifra baja que las que lo han probado achacan “al miedo que hay a trabajar desde casa”. No obstante hay que tener en cuenta que no todos los empleados pueden acceder al teletrabajo por el tipo de tareas que desempeñan (por ejemplo, los bomberos).

La prueba se puso en marcha el pasado mes de junio y finalizará el próximo 15 de diciembre. Una vez finalizado comenzará un periodo para valorar el proyecto y obtener conclusiones, con la intención de poner en marcha el teletrabajo, ya de forma definitiva, a partir de febrero de 2018.

Publicado en “El Diario Vasco” 16 de Noviembre de 2017.

 

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